«SÍ, ME QUIERO»

Siempre he pensado que lo más importante no es la marca, el vestido o el maquillaje que lleves Lo más importante eres tú, tus sensaciones, tu actitud y tu amor por ti, eso es lo que hace que luzcas radiante.

Siempre he sido una persona muy insegura, avergonzada de mi altura, mi cuerpo y sobre mi forma de ser.

El año pasado año veraneando con mi familia y unos amigos muy cercanos a nosotros, una persona (mujer) muy cercana a mí, al ver el reportaje fotográfico tan postureo que me hizo mi hermano con mi bañador nuevo, mi pamela de Benidorm y un bonito paisaje detrás, lleno de pequeñas barquitas, me dijo ampliando una de las fotos en las que salía de espaldas: “ves, es que en las fotos sales más gordita de lo que estás”.

¿Hola? No podía creer lo que estaba escuchando en aquella tumbona. ¿Gordita? ¿En las fotos? ¿De lo que estoy? 
Mi madre no reaccionó y yo realmente no daba crédito de aquello que había escuchado, y bueno, me reí. Con una falsa sonrisa y sacando la voz de no sé dónde, le dije: “claro, es que la cámara engorda…ja ja” Ella siguió hablando e intentando arreglar aquella “metedura de pata”, que por supuesto, estoy segura de que no lo dijo con mala intención; simplemente había estado analizando mi cintura, mis muslos y bueno, quizá mi pobre trasero que era lo que más llamaba la atención de aquella fotografía, y le salió de forma espontánea (supongo que eso es lo peor).


Tras aquella conversación, estuve unos días con el run run en la cabeza. A lo mejor se me notaba demasiado mi pasión por comer lo que me apetece, cuando me apetece y porque me apetece, o a lo mejor, es que eso de no preocuparme excesivamente por mi físico me estaba pasando factura y, me puse a pensar, si realmente se me notaba ese kilo y medio que había engordado en los dos meses atrás jajaja…

Yo ahora me río, pero a mi alrededor hay niñas de mi edad, que con 20 años, se les saltan las lágrimas de los ojos por esos prejuicios que la sociedad de hoy en día está creando.


Hay gente que llora, que deja de comer, que se vuelve hipersensible a las críticas y gente que se obsesiona por el qué dirán.

Mi primer pensamiento fue: ¿Si yo no me veo gordita y de momento, no me desagrado, pero sí podría estar mejor…Debería de empezar a privarme de ciertas cosas y pasarme la vida haciendo dietas? No, creo que ese no es la solución.
El problema está en los ojos de la gente que compara. Altos, bajos, fuertes, menos fuertes, más delgados, menos delgados…con gafas, sin gafas, con culo, con menos culo… ¿Por qué debería de preocuparme por algo que yo no comparto? ¿Por qué el ser humano tiende a analizar a los demás? ¿No somos cada uno de un padre y de una madre y tenemos derecho de ser diferentes? ¿Qué hay de malo en no estar anoréxica y tener curvas bonitas? 

En esta sociedad nadie es perfecto y creo que la estamos “cagando” cuando creamos estereotipos de cuerpos perfectos y normalmente, mentes vacías que se dejan influenciar por los demás. 
Mido 1´54 y peso 46,3 kg. Dime, ¿dónde está lo imperfecto…en los números o en tu pensamiento? 
Soy muy bajita y tengo 46 kilazos preparados para dar amor. 

Ahí todo cambió. Aprendí a quererme, a respetarme,a sacarme partido y a no compararme con absolutamente nadie. (Poco a poco, eh)
Nunca he tenido la necesidad de compartir algo así en ninguna RRSS, pero oye, ahora que hablamos de figuras, vestidos y cuerpos, nunca viene mal,¿no?

Además, tengo una amiga querida que sí necesitaba un chute de realismo en su día a día y aquí está amiga, quiérete a ti misma, con o sin estrías, con o sin granos, con o sin gafas, con o sin pareja.

El cambio siempre empieza en uno mismo, y si tú no te respetas, nadie lo hará.